martes, 28 de octubre de 2008

Ensayo de Exposición Vik Muniz

Ensayo sobre la exposición de:

VIK MUNIZ: REFLEX
De lo ordinario a lo extraordinario

La exposición que se presentó en San Ildefonso nos trajo a un artista brasileño cuya vida, al igual que su obra ha experimentado cambios radicales que sin duda lo llevaron a pasar de la tridimensión real a la tridimensión virtual.
Seguramente un cambio de cultura como inmigrante sudamericano a un país norteamericano, así como también de economía marcó la pauta para desprenderse fácilmente de un primer acercamiento al público por medio de la escultura y también por razones materiales de infraestructura a un lenguaje plástico que pudiera desarrollar con más facilidad.

Sin embargo el estudio del espacio las proporciones, la escala y el material en relación a su obra serán una constante de la que hecha mano para darse a la tarea de realizar las instalaciones a pequeña o gran formato que le permitirán realizar el registro de la obra final, la fotografía y así establecer una relación distinta con el espectador al ponerlo a reflexionar sobre la obra y el tamaño de las realizaciones y del tema con el material, cuestión que la escultura toma muy en cuenta para el desarrollo de la tridimensión al igual que una de una depurada ubicación de cada elemento en relación con los demás.

Irónicamente la parte más débil pero que será punta de lanza del desarrollo de la propuesta de Muniz, es donde toma un registro desenfocado a propósito, de un volumen de plastilina que luego de realizar una escultura, deshacía para transformarla una y otra vez, si bien como escultor no considero trascendente estas piezas por la falta de madurez en las formas, se vuelven importantes en la decisión de volcar su expresión plástica en la fotografía, a la que le sacará partido de manera extraordinaria.

Un punto notable en la obra de Muniz es que la foto se vuelve testimonio del acto creativo que realiza este artista al transformar elementos cotidianos en imágenes en ocasiones un tanto surrealistas, sobre todo cuando interviene comida, ya sea un plato de espagueti transformado en la imagen de Medusa, o el caviar que se aglutina en diferentes cantidades para crear monstruos legendarios con fuerte olor, o bien algunos aderezos como salsa catsup o crema de cacahuate quienes aluden a pinturas renacentistas.
Se podría pensar en el “Arte Povera” de posguerra donde los elementos son elegidos como un rechazo a la materialidad permanente que no tiene caso conservar puesto que todo puede desaparecer en cualquier instante producto de un enfrentamiento bélico y es un arte de aire pesimista, pero nada más alejado del arte de Vik Muniz, quien hace del material su lenguaje y lo relaciona con cada imagen que realiza, el hecho de que estos provengan de los elementos cotidianos no significa que carezcan de valor plástico, por el contrario este valor plástico se ve acrecentado por el comunicativo, como ejemplo tomo los niños de azúcar, quienes a pesar de provenir de familias que se dedican a la zafra y cuyos recursos económicos son precarios, ellos se encuentran en una etapa de candidez y felicidad despreocupada y dulce, ignorando lo amargo que debe ser producirlo con tanto esfuerzo sin que reciban lo suficiente por este esfuerzo.
Esta ironía se capta en la obra de este artista y se vuelve una denuncia audaz al mismo tiempo que estética donde por un lado el espectador recibe una tierna imagen de los niños retratados, sorprende por la elección del material poco convencional, e informa al mencionar la situación en la que se encuentran estos audaces retratos que parecerían inofensivos si no se tomara el tiempo para acercarse y percibir la forma de realización de la serie con azúcar.

Otro buen ejemplo es la serie de los niños de la calle, quienes fueron realizados por los restos del glamour del carnaval y el consabido gasto que esto implica, además que se realiza en la vía pública, escenario de contrastes entre los niños que diario la habitan pero que son invisibles y lo efímero del espectacular evento que por unas horas inunda las calles.

Es de señalar también el trabajo realizado con juguetes y el de chatarra y objetos cotidianos, en los primeros una imagen es manipulada y llevada a una escala mayor, en los segundos se requiere de un gran espacio y una gran planeación espacial para llevar a cabo la forma, así como el trabajo que implica realizar una buena toma que capte los elementos en juego y se distinga los pequeños detalles sutiles que el autor nos quiere revelar, como lo hizo al incluir su fecha de nacimiento en uno de sus autorretratos. Estas dos maneras de trabajo nos llevan a percibir obras que se llevan en sentido opuesto de su escala real y en este ejercicio la sensibilidad y la percepción del espectador, así como sus reflexiones se ponen en juego y tienen su antecedente en el interés del artista por el Land-Art y sus realizaciones a gran escala en contrapunto con sus maquetas ampliadas, sin embargo menos logradas que estos últimos.

La obra de Vik Muniz tiene gran calidad y aporta un punto de vista profesional al ámbito artístico que pone énfasis en la relación que todo artista realiza al extraer del mundo que nos rodea puntos de vista que pasan por alto a la generalidad de las personas y al representarlos figurativa o abstractamente hacen reconsiderar sobre su valor plástico estético.

Horacio Castrejón Galván